Mi tía Sonia vivía en un pequeño pueblo de la costa de Almería, se marcho muy joven de casa y aunque ahora trabajaba como masajista, había pasado sus primeros años en la costa compartiendo piso con un montón de gente y vendiendo pulseras a los turistas.
A mi no me hizo ninguna gracia la idea de tener que remplazar los planes previstos con mis amigos para el verano, por tener que pasarlo con mi ti, a la que casi no veía y en un lugar donde no conocía a nadie, pero no estaba en situación de poder decidir.
Nada mas bajar del autobús corrió hacia mi a darme dos besos y un abrazo, cogió una de mis bolsas y nos dirijamos a su casa sin que parara de decirme por el camino lo grande que estaba y lo bien que lo íbamos a pasar en la playa.
Ese mismo día después de comer y ayudarme a deshacer la maleta bajamos a la playa. Por el camino recogimos a su mejor amiga, Sara, a la que conoció cuando llego al pueblo.
Al llegar a la playa, extendí mi esterilla en la arena y cuando termine de quitarme la camiseta me quede congelado viendo los pechos de Sara, que no había tardado ni un segundo en ponerse a hacer topless. Mi tía y ella se comenzaron a reír mientras Sara le decía “si a tu sobrino no le importa, seguro que ya esta harto de ver tetas”, yo me apresure a darme un baño dando gracias de que a mi tía no le diera por seguir sus pasos, porque si mi cara se ponía mas roja podrían confundirme con una bolla.
Una vez me calme después de nadar un poco, regrese y me puse a tomar el sol con total normalidad, evitando las miradas comprometedoras.
Ya en casa estaba disfrutando de una relajante ducha cuando mi tía irrumpió en el baño buscando no se que, yo me tape como pude ya que la mampara de cristal dejaba poco a la imaginación y ella empezó a soltarme rollos como; que no fuera tan vergonzoso, que el cuerpo es algo natural y no se que mas.
Después me senté a ver la tele esperando a que mi tía se duchara y preparara la cena. A los veinte minutos apareció con solo una camiseta de tirantes blanca, bastante holgada y una ensalada en las manos. Cenamos y nos sentamos en el sillón a ver una película. Estaba por la mitad cuando mi tía se quedo dormida y una media hora después, tomo una extraña postura en la que uno de sus enormes pechos, se salió de la camiseta de tirantes que tenia puesta. Solo verlo me provoco una tremenda erección y después de unos minutos de observarlo con admiración, me marche al servicio, apoye la espalda en la puerta y me masturbe hasta conseguir una gran eyaculación. Salí del baño dando un portazo, entre en la cocina a beber un poco de agua y mi tía me sorprendió por la espalda. Me dio un beso en la mejilla, las buenas noches y hasta mañana.
Al día siguiente después de comer nos encontramos en una situación similar a la del día anterior. Los dos sentados en el sillón, viendo una película, mi tía dormida. Pero en esta ocasión sus pechos, solo por unos centímetros, parecían no querer dejarse ver. Así que después de estar un rato sin hacer ni puto caso al televisor, decidí ayudarles a salir yo. Cogí el borde de la camiseta con solo dos dedos y con mucho cuidado, deje el pezón al descubierto. Al ver que mi tía ni siquiera se había inmutado pensé que tampoco sucedería nada por tocarlo un poco, así que comencé lentamente a dibujar círculos a su alrededor. Entonces escuche “¿me puedo levantar o aun no has terminado de tocarme las tetas?”. Se levanto colocándose la camisita y fue a la cocina mientras yo no paraba de disculparme diciendo que lo sentía mucho, que no sabia que me había pasado y que por favor no le dijera nada a mi madre. Bebió un poco de agua y se quedo un instante mirando antes de decirme... “Desnúdate”, yo respondí nervioso, “¿cómo?”,y me repitió mientras buscaba algo en el mueble del televisor,“que te desnudes, vamos, quítate la ropa” . Me quede en ropa interior en medio del salón, saco un bote del mueble y se quito la camiseta quedándose solo con un diminuto tanga. Fue hacia mi y rápidamente me quito los bóxer, dejándome completamente desnudo, acerco el bote de la mesa y con la misma rapidez se quito el tanga. Comenzó a echarse aceite en las manos y le pregunte titubeante”¿qué vas a hacer?”, a lo que respondió, “voy a enseñarte la belleza del cuerpo humano”. Suavemente pero con firmaza extendió el aceite por todo mi cuerpo, sin dejarse un solo rincón. Después se derramo aceite por todo su cuerpo, me dio la espalda y dijo, “te toca a ti”. Empecé a extendérselo por los hombros, los brazos, la espalda y al llegar a la cintura cogió mis manos y las llevo directamente a su culo. Entonces dio un tirón para llevarlas a su vientre y mi sexo choco contra sus nalgas. Nada mas sentir el contacto retrocedí avergonzado, entonces se giro sonriendo, colocándose frente a frente. Volvió a cogerme las manos y partiendo desde su cintura las llevo a sus pechos, las soltó, pero yo no deje de masajearlos, apretándolos con cuidado. Fue entonces cuando sin aviso previo agarro mi sexo con sus dos manos y de forma casi automática, sin poder evitarlo, eyacule un mar sobre su cuerpo. No le importo lo mas mínimo, lo único que hizo fue sonreír al verme ruborizado.









































